




Soy cofundador de esa pequeña aventura llamada Linking Paths. Llevo trabajando profesionalmente en eso que llaman software desde 1999 y criminalmente desde ni me acuerdo. A un par de lustros de hardcore Java, servlets y software de gestión (ERPs, Production Planning, Consulting, Gestión del Conocimiento integrada, etceetece), le siguen ahora años de Rails, APIs, productos propios y una aventura empresarial ilusionante con mis amigos y compañeros.
Me encanta mi mujer, el Jazz, la Grecia clásica, el whisky de malta, Edward Tufte, Dinamarca, Mike Mignola, discutir de manera apasionada, el deporte conocido como Golf, las cosas sencillas y pequeñas, despotricar sobre la pobre implementación de lo que conocemos como democracia, escribir bellas lineas -de codigo y de texto, si es que hay alguna diferencia- y el tequila sin sal ni limón el viernes por la tarde. Y otros 2*10? de cosas, claro.

Soy desarrollador en Linking Paths. Estoy en el mundo del desarrollo de Software desde 2000. Desde el comienzo he estado, salvo contadas excepciones, en el mundo Java en distintos ámbitos (Gestión del conocimiento, Software de gestión, Web, Movilidad...) hasta mi llegada a Linking Paths donde ha comenzado mi idilio con Rails.
Sobre mis gustos, me encanta la comida, las bicicletas y si son en Dinamarca mejor, los aparatos electrónicos, el cine, los gadgets, la música siempre que no sea Jazz y los chismes con lucecitas.

Soy cofundador de Linking Paths. Llevo en esto del software desde que en 1990 cayó en mis manos un Amstrad PC 1640. Programo desde 1996, y "vivo en internet" desde 1999. Profesionalmente he visto mucho Java, hasta que en 2005 nació Linking Paths y empecé a ver otras áreas del mundo de software empresarial, aunque nunca he abandonado el desarrollo del todo. Tras un MBA descubrí la economía y las finanzas, que me gustaron hasta el punto que algún me gustaría dedicarme a ello.
Felízmente casado, padre de un niño riquísimo, me encanta leer, el golf y viajar, aunque ese pequeño angelito hace que cada vez lea menos, viaje menos, y mis visitas al campo de golf sean escasas. Pero da igual, es un precio que pago con gusto. Padre primerizo, está claro.








